jueves, 4 de octubre de 2012

15


   Después de comerse todas mis patatas, Erick me acompañó a la habitación que teníamos que compartir. Abrí el armario. Vacío.
   <<Perfecto- Pensé. -Ahora tengo que dormir desnudo>>
   Erick me lanzó una camiseta de su armario. Me pregunté si habría alguna cosa mágica o lo que quiera que fuera para leer el pensamiento.
   - Mañana ya nos encargaremos de tu ropa. Pero, por ahora, puedes ponerte esto.
   - Eh... gracias... supongo- Respondí cogiendo la camiseta que, seguramente sería demasiado grande para mí.
   Erick se acostó en su cama e inmediatamente cerró los ojos. Me quedé un rato mirándolo y, tras ponerme su camiseta, hice yo lo mismo. Me quedé un rato mirando al techo y pensando que sería incapaz de dormirme cuando el sueño me venció.

   A mi alrededor, todo aparecía rodeado de una intensa luz verde. Erick y yo nos encontrábamos en una sala completamente blanca y sin decoración alguna. El chico me miró, riéndose.
   - ¿Nunca has estado aquí? – Me preguntó.
   - ¿Aquí? ¿Qué es aquí? – Pregunté, mientras Erick continuaba riéndose de mi ignorancia.
   - Vale. – Se puso serio de repente. – Estoy dentro de tu sueño…
   - Lo sé. – Le interrumpí.
   - No lo sabes. Tú piensas que solamente estas soñando conmigo; al fin y al cabo llevas toda tu vida viviendo como un simple humano. – Respiró. – Me tengo que despertar dentro de poco, así que, lo único que tengo que decirte es que eres mucho más importante de lo que crees. Hay una profecía sobre ti, así que voy a tener que enseñarte a utilizar tus poderes y todo eso. Mañana quiero verte en la sala donde te atamos. No conoces la existencia de nada de esto y, sobre todo, esta noche no has soñado conmigo, soñaste con tu perro.
   - Pero… ¿Qué poderes? Yo no soy importante. Y…

   Me sobresalté. Al abrir los ojos, descubrí que seguía en la cama en la que me había acostado con la camiseta que Erick me había prestado, aunque él no estaba allí.  Recordé mi sueño y, como no tenía nada mejor que hacer, intenté buscar el sitio que me había dicho Erick. Por extraño que parezca, encontré el lugar a la primera.

   Al llegar, encontré a Erick, Alex y la chica extraña del hámster esperándome.
   - Te has tomado tu tiempo. – Dijo Erick. – Pasa, te estábamos esperando. 

1 comentario: