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¡Jack! – Me llamó la que ahora se podría considerar como mi “novia” - ¿Quedamos
esta tarde a las cinco y media?
Me
alegró mucho que diga esa hora, no era muy bueno mintiendo.
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No puedo. Tengo revisiones y luego he quedado con Angus para...
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Vale, nos vemos en tu casa a las seis – Me cortó ella.
Tan rápido como había aparecido, desapareció.
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Perfecto. - Pensé- Vas a hacer que Papá Noel no me traiga regalos.
Continué con la búsqueda de mi perro. No podía haber ido muy lejos.
Finalmente, me di por vencido. Al entrar a casa, como de costumbre, me
encontré a mis “padres” sentados en el sofá mirando la televisión, pero lo que
me sorprendió realmente fue que esta estaba encendida. Por lo demás todo
normal. Me saludaron, como siempre, utilizando ese tono de indiferencia. Cogí
una porción de la pizza que había sobrado de la noche anterior y me fui a mi
cuarto.
Ya
eran las cinco y mi móvil empezó a sonar. Miré quién era. “Papá Noel”, leí. No
debí haberle puesto ese nombre en mi agenda, pero ahora tenía cosas más
importantes en las que pensar. Se me había pasado la hora de mi consulta, pero
ya no me daba tiempo a ir, así que decidí inventarme algún rollo e ir el día
siguiente. Me portaría bien mañana y sobreviviría sin invocar esa estúpida luz
verde.