martes, 28 de agosto de 2012

10

   El camino de vuelta a casa se me hizo eterno. Pasé por un camino más largo, ya que pasaba por el parque favorito de Lulú y así, seguramente, no vería a Millie. Desgraciadamente, encontré lo que no quería encontrar.
   - ¡Jack! – Me llamó la que ahora se podría considerar como mi “novia” - ¿Quedamos esta tarde a las cinco y media?
   Me alegró mucho que diga esa hora, no era muy bueno mintiendo.
   - No puedo. Tengo revisiones y luego he quedado con Angus para...
   - Vale, nos vemos en tu casa a las seis – Me cortó ella.
   Tan rápido como había aparecido, desapareció.
   - Perfecto. - Pensé- Vas a hacer que Papá Noel no me traiga regalos.
   Continué con la búsqueda de mi perro. No podía haber ido muy lejos.


   Finalmente, me di por vencido. Al entrar a casa, como de costumbre, me encontré a mis “padres” sentados en el sofá mirando la televisión, pero lo que me sorprendió realmente fue que esta estaba encendida. Por lo demás todo normal. Me saludaron, como siempre, utilizando ese tono de indiferencia. Cogí una porción de la pizza que había sobrado de la noche anterior y me fui a mi cuarto.
   Ya eran las cinco y mi móvil empezó a sonar. Miré quién era. “Papá Noel”, leí. No debí haberle puesto ese nombre en mi agenda, pero ahora tenía cosas más importantes en las que pensar. Se me había pasado la hora de mi consulta, pero ya no me daba tiempo a ir, así que decidí inventarme algún rollo e ir el día siguiente. Me portaría bien mañana y sobreviviría sin invocar esa estúpida luz verde.

No hay comentarios:

Publicar un comentario